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La Primera Escuela.

Por: Dra. María Portillo

Reflexión de una maestra.


La interacción social es el punto de partida para la creación de vivencias y experiencias que conllevan al enriquecimiento de nuestro conocimiento y de la manera en que vemos, entendemos y analizamos el mundo. En nuestra vida diaria, estamos expuestos a una serie de sucesos y eventos que nos enseñan y nos facilitan la manera en cómo nos relacionamos con nuestros semejantes.




Estos sucesos y eventos nacen de nuestra interacción con el entorno, y es en el núcleo familiar donde se originan nuestras primeras experiencias de vida. El hogar, es la escuela inicial donde aprendemos a dar los primeros pasos para la larga jornada de nuestra existencia. Es en el hogar donde aprendemos y generamos sentimientos positivos de compasión, afecto hacia nuestros semejantes, valores de justicia e igualdad, normas elementales de comportamiento, convivencia y habilidades sociales como el respeto, la cortesía, buenos modales y decencia. En este sentido, los padres son nuestros primeros maestros. Es a ellos a los que les corresponde la tarea de formar a sus hijos y equiparlos con las herramientas necesarias para interactuar con éxito en la esfera social.


La educación en el hogar es una tarea ardua y permanente que requiere tiempo y dedicación de incalculable cuantía, en la generación de convivencias e interrelaciones necesarias para poder educar y formar a nuestros hijos. En este sentido, cabría preguntarse, si estamos siendo efectivos en el uso del tiempo que pasamos con ellos ¿Estamos realmente aprovechando ese tiempo en generar experiencias de aprendizaje, con el objetivo de educarlos y formarlos para interactuar con el entorno?


En este mundo que camina tan deprisa y que ha sido invadido por el uso de tecnologías, vemos que los niños, en el hogar, pasan más tiempo frente a un dispositivo electrónico y menos tiempo para la interacción familiar. El tiempo que algunos niños pasan en casa, después de la escuela, es muchas veces frente a una tablet, computadora o teléfono inteligente. Los niños usando un dispositivo electrónico, están en contacto con un mundo virtual que ofrece una realidad artificial que lamentablemente moldea sus comportamientos y sus pensamientos, generando en algunos casos, conductas no deseables.


“Es notoria la falta de educación en nuestros estudiantes. Muchos de ellos no distinguen entre lo prohibido y lo permitido. ”


Los padres, en ocasiones, lejos de establecer control sobre el uso abusivo de estos dispositivos, no dan el mejor ejemplo, al ser ellos también los que emplean gran parte de su tiempo en el internet. En este sentido, los padres han perdido el control sobre las actividades de sus hijos y no gozan del tiempo necesario para continuar la ardua labor de la educación. El rol de los padres en el hogar se ha ido enajenando en el mundo cibernético, el que ha ido ocupando el tiempo de los hijos.


Como educadora con muchos años de experiencia, veo con gran preocupación la casi imposibilidad que tenemos los maestros de llevar a cabo con éxito nuestra tarea en el aula.A la escuela se va a adquirir conocimiento y a moldear la reglas de convivencia social que ya una vez han sido enseñadas por el seno familiar. Es notoria la falta de educación en nuestros estudiantes. Muchos de ellos no distinguen entre lo prohibido y lo permitido. Existe casi una total ausencia de criterios lógicos y de sentido común que guíen sus comportamientos. La paciencia y la aceptación del retraso en la gratificación están ausentes. Priva la impaciencia, la búsqueda permanente de la gratificación inmediata, sin importar si hemos hecho algo para merecerlo. Se aprecia un marcado mal uso o tergiversación del derecho que tiene el ser humano a la libertad, sustituyéndolo por libertinaje y falso merecido.


En conclusión, la intención es hacer un llamado a la reflexión sobre esta problemática social y que como padres, nos aboquemos a retomar con urgencia nuestro rol de líderes, arquitectos y forjadores de la educación de nuestros hijos.


“Mi escuela es mi segunda casa, pero mi casa es mi primera escuela”. -Genoveva Hi Gonzalez

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