Viva Polk White.png

4927 Southfork Drive Lakeland FL 33813        info@vivapolk.com

Eduardo Jose Tapia


HONOR A QUIEN HONOR MERECE:

La vida ejemplar de un gran líder

Eduardo Tapia

Abril 1939 - Junio 2021 Escrito por: Teresa Martínez


En las últimas dos décadas, la comunidad hispana del condado de Polk contó con el apoyo incondicional del honorable ingeniero Eduardo Tapia, fundador de la distinguida compañía Tapia Construction, director vitalicio del Club Hispano y el eje del Festival Hispano de Lakeland. Su filosofía altruista guió nuestra misión de propagar la cultura hispana, ayudar y mejorar la comunidad donde vivimos y promover los negocios locales. Mediante el Festival Hispano de Lakeland y otros eventos culturales, el Club Hispano ha ayudado a innumerables familias y países latinos cuando han necesitado auxilio financiero y ha otorgado innumerables becas a estudiantes que han merecido reconocimiento académico.


La vida de Eduardo Tapia ha sido un ejemplo de lo que un siervo de Dios debe ser. Su historia nos inspira a ser mejores ciudadanos, a unirnos como un solo pueblo hispano y tratar de mejorar el mundo en que vivimos.


Viva Polk tiene el gran honor de contar su historia para rendir un pequeño homenaje al gran hombre y su legado.

----------

*En el año 1968, huyendo del régimen comunista que los oprimía, Eduardo y su esposa Zenia decidieron salir de Cuba con sus hijas Jacqueline, Patricia y Zenia. Como a todos los profesionales exitosos que tomaban la decisión de emigrar durante aquellos tiempos, Eduardo primero tuvo que servir al gobierno de Castro en un campo de trabajos forzados por 49 meses. En este tipo de campo de concentración, los hacían trabajar doce horas al día sembrando, fertilizando y cortando los sembrados de caña. Tenían derecho para visitar a sus familias unas pocas horas cada dos semanas. Los castigaban si protestaban cancelándoles las visitas familiares o retrasándoles sus salidas del país. Su único delito era querer vivir en un país lejos del sistema comunista.

“Fue una dura experiencia, ya que nos trataban como delincuentes, pero también fue una oportunidad donde aprendimos a valorar la libertad y la unión familiar. Luego, al enfrentarnos a las vicisitudes de llegar a un nuevo país, mirábamos hacia atrás y todo nos parecía fácil”. Nos dijo Tapia con una sonrisa de agradecimiento.


En 1972 por fin recibieron el permiso para salir por España, un país donde no conocían a nadie y donde llegarían sin nada. En el aeropuerto, el gobierno les había quitado todo, hasta el anillo de bodas de su esposa. Solo llevaban su fe en Dios. No sabían dónde dormirían esa noche, ni como les darían de comer a sus niñas. Por suerte, o por “Dioscidencia”, un amigo leyó en el periódico el nombre de los que llegaban ese día y los estaba esperando en el aeropuerto.

Al día siguiente, Eduardo salió a buscar trabajo y al tercer día, ya trabajaba en una empresa de ingeniería. Un año más tarde, estaba a cargo de 24 ingenieros trabajando con devoción. Allí tuvo la oportunidad de viajar a otros países y de hacer un postgrado en la Universidad de Madrid.

Aunque tuvo mucho éxito en la madre patria, sus padres y hermanos habían tenido la oportunidad de venir a Estados Unidos y la familia quería estar unida. En 1974 llegaron al aeropuerto de Nueva York. Ya su hermano había enviado su currículo a varias compañías de ingeniería y Wellman Lord, en Lakeland, esperaba su llamada. No hablaba suficiente inglés, pero cuando le preguntaron que cuándo podía empezar, respondió con orgullo: “tomorrow”.

Allí trabajó por 10 años. Después trabajó en el Departamento de Obras Públicas del Condado de Hillsborough, donde por más de 25 años ocupó los cargos de Director de Desechos Solidos, Ingeniero del Condado y Gerente de Aguas Torrenciales. Recibió varios premios por su labor, liderazgo y ética de trabajo.

Al jubilarse en 1977, siguiendo su vocación de ingeniero, nació su negocio familiar, Tapia Construction, el cual abrió sus puertas en Lakeland, y desde entonces han construido más de mil casas de lujo, de acuerdo con las especificaciones de sus clientes y en numerosas ocasiones han recibido el premio de “Casa del Año” debido a su estilo, belleza y originalidad.

Su premisa y clave de su éxito: “Si trabajas haciendo algo por lo que sientes vocación, te pagan por desempeñar tu pasión. Yo siempre quise ser ingeniero”.

La familia Tapia vive agradecida de poder vivir en los Estados Unidos, un país donde el trabajo duro y honesto sigue siendo el eje del progreso personal y social. Por esa razón Eduardo siempre insistió que todos los inmigrantes tenemos la responsabilidad de ayudar al prójimo con parte de lo que este país

nos ha dado. Dedicó una gran parte de su vida como Canciller de los Caballeros de Colón, miembro ejemplar de la iglesia Resurrección, de su club y del festival. Siempre recordaremos a Eduardo como ese hombre que se levantaba temprano todas las mañanas con el ímpetu inagotable de trabajar y ayudar a las personas necesitadas con una sonrisa en la boca; a ese exiliado que, sin miedo a la adversidad, amo la vida y supo poner el nombre de su patria en alto.




*Fragmentos tomados del libro: “Éxito en el Exilio”.






Dra. Ángela García Falconetti/Presidenta de Polk State College, Ingeniero Eduardo Tapia y Teresa Martinez/Trustee Polk State College

Polk State College agradece el apoyo que por tantos años ha recibido del Club/Festival Hispano de Lakeland. Innumerables estudiantes se han benefciado de becas académicas, muchos de ellos, los primeros en asistir a la universidad en su familia. En memoria de un gran líder, se establece la

Beca Eduardo Tapia para estudiantes que demuestren excelencia académica y liderazgo.



23 vistas1 comentario

Entradas Recientes

Ver todo